Cuando oyes hablar de colágeno, sabes que estamos
hablando de una sustancia muy vinculada al estado de nuestra piel. No vas
desencaminada, pues es una proteína -es, de hecho, la más abundante- que, junto
con la elastina, es la encargada de darle flexibilidad y resistencia a la
piel. Su función es asegurar la resistencia mecánica y la firmeza de la dermis.
Pero, debido al paso del tiempo y al efecto de la radiación ultravioleta,
se produce una reducción en la síntesis de colágeno, un aumento de su degradación.
En primer lugar, para todos aquellos
que no lo tienen claro, ¿qué es el colágeno?
El colágeno es la proteína más abundante de nuestro cuerpo y el constituyente básico de la piel. También lo encontramos en uñas, cabellos, dientes, ligamentos, tendones, cartílago articular, huesos y córnea. Se encuentra de manera natural en nuestro organismo y su función básica es ser el “adhesivo del cuerpo”.
Por eso, es fundamental que, llegado el momento, haya que
tomar medidas para estimular su producción, y hay diferentes formas de
conseguirlo: desde las cremas por vía tópica -en ampollas, mascarillas,
cremas... en las que actúa como reparador, aunque el colágeno al ser una
molécula muy grande no puede atravesar la capa dérmica- a los tratamientos
médico-estéticos, pasando por la propia alimentación e, incluso, ahora, en
forma de nutricosméticos bebibles.
La vitamina C también es importantísima para la producción
de colágeno, esta nos ayuda a mantener altos los niveles de colágeno y en
general a mantener una buena salud de la piel. Las mayores fuentes de esta
vitamina son las frutas como los cítricos, los kiwis, los tomates y las
verduras de la familia de las coles.
Nuestro cuerpo no absorbe el colágeno siempre de la misma
manera ya que es una molécula grande y difícil de absorber. Consumirlo crudo no
se aprovecha por el cuerpo y puede causar malestares estomacales muy largos y
complicados. Muchos de los alimentos que tienen alto contenido de colágeno como
los embutidos y la gelatina con azúcar son perjudiciales para tu salud ya que
contienen un alto contenido de grasa y azúcar, respectivamente.
¿A partir de qué momento empieza nuestro organismo a perder colágeno? ¿Cuáles son las razones de su deterioro, que degenera en falta de elasticidad en la piel?
¿A partir de qué momento empieza nuestro organismo a perder colágeno? ¿Cuáles son las razones de su deterioro, que degenera en falta de elasticidad en la piel?
Nuestro organismo empieza a perder colágeno a partir de los 25 años, aproximadamente cada año se pierde el 1,5% del total corporal. Esta pérdida forma parte del proceso vital de envejecimiento, pero hay una serie de factores que contribuyen a su pérdida; el estrés, tabaco, la exposición solar, la mala alimentación, la polución, la falta de sueño y el desgaste por ejercicio físico son unos ejemplos.
¿Cuáles son sus usos principales en belleza?
Como ya hemos dicho el colágeno está presente en muchos lugares de nuestro cuerpo y si lo reponemos puede mejorar nuestro bienestar, salud y belleza. Su utilización en belleza afecta principalmente a órganos como la piel, uñas y cabello. Concretamente aumenta la firmeza y elasticidad de la piel y corrige las arrugas, disminuyendo su grosor y mejorando su aspecto, además de fortalecer las uñas y el cabello.
¿Qué aportan los cosméticos que incluyen colágeno en su
formulación?
Los cosméticos tópicos que incluyen colágeno en su formulación ayudan a la epidermis a mantenerse hidratada, limpia y libre de elementos agresivos como polución elementos pesados y otros factores ambientales y de la naturaleza. Los cosméticos tópicos no penetran hacia el interior de la piel (dermis e hipodermis), por lo que no le permite pasar más allá de los poros y, en consecuencia, no aportan el colágeno necesario a esas zonas, como sí lo hace el colágeno bebible, en pastillas o en polvo siempre que sea hidrolizado (nutricosmética).




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